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La vida siempre nos reserva sorpresas...
Y sucedió con nosotros...
Después que nos separamos,
di pruebas de cuánto te amaba,
como me desesperaba,
con tu ausencia en mi vida.
Telefoneé, escribí...
Pero, nada, ninguna respuesta obtuve.
¿Por qué?
¿Donde estabas, que hacías ?
Tu bien sabes cuánto te amo,
cuánto me hace falta aquel abrazo,
aquel cariño tierno y suave,
de oir aquella voz tan dulce
hablándome al oído.
Y el exalar de tu respiración
en mi cuello,
tu aroma,
la suavidad de tu piel,
rozando en mi piel.
Y del juego de nuestras manos,
entrelazándose, los dedos juntándose,
separándose y buscando,
aquél punto fulminante,
que nos deja deslumbrados
de tanto gozo y placer.
En el anverso, la felicidad,
en el reverso, la nostalgia...
De noche o de día,
dependiendo de las ganas,
el amor era presente,
en forma muy sensual.
Era un placer indeleble,
solamente tocar, acariciar,
y, principalmente, besar.
Aquél abrazo gustoso,
de ladito, cual te gusta,
ya sea dado de frente,
o incluso por tus espaldas.
Besar tu nuca y las manos,
acariciando tus senos,
provocando tus deseos,
de mayor placer sexual.
Anverso,
felicidad incontenida...
Reverso,
¡Nostalgia, querida mía !
José Maciel
"Versión en español por Eduardo e Irany Lecea"
Versão em português: Verso e reverso Para enviar este mensaje, dé click en la imagen |