Un blancor de espuma,
donde el sol se cristaliza.
Bajo un aroma puro,
contemplo la leve brisa.
Es soplo de enamorados,
que ninguno lo ha de ver.
Es un resplandor helado...
Algo extraño... No lo sé.
Te quiero y mas te adorara,
si me dejaras besar,
tu tibia mano morena,
que acaricia sin hablar.
Has de saber que mis labios,
tan impacientes están,
que hasta mi vida darían…
Por poder contigo Amar.
Ana María Zacagnino