Hoy, después de tanto tiempo,
resolví volver al pasado.
En un cajón, escondido,
entre tantas cosas antiguas,
encontré un pequeño envoltorio.
Y por curiosidad,
lo abrí y descubrí
que era aquél,
mi cuadernito de notas.
Donde registraba lo que sucedía,
como si fuera un diario.
Cosas de adolescente,
maravillado con todo,
con cada descubrimiento,
con cada palabra nueva,
que escuchaba entre amigos.
Y en cada lectura,
recordaba claramente las escenas
que ya había olvidado.
Y a cada frase, sonreía, feliz,
recordando los nombres
de personas que formaron
párte de mi vida.
Y, allí, entre otros muchos,
estaba su nombre.
Recuerdo nuestro encuentro,
releyendo cada momento
que escribí
con gran placer.
De nuestro primer beso,
tan tímido, después de todo
eramos jóvenes,
pero fue dado entre nosotros
en forma muy natural.
De nuestro alejamiento,
por meses no nos vimos.
Pero, la nostalgia es normal,
si el bichito del amor nos ataca;
entre amigos y compañeros,
descubrí que tú volverías
a vivir en nuestro barrio.
No perdí tiempo,
haciendo pronto una fiesta,
y, así como quien no quiere,
pedí que te convidaran.
Cuando llegaste tú
(lo tengo aquí anotado)
miré tu rostro,
estaba rojo, colorado.
Y con gran
naturalidad,
fui a tu encuentro
y dije de mi nostalgia.
Tenías mucha nostalgia,
pues sin importarte donde estaba,
me abrazaste y me besaste,
bajo gritos, silbidos y aplausos.
Fueron meses de noviazgo,
y nuestra relación
se volvió más seria,
acabando en matrimonio.
Bueno, la historia que relaté,
puede no haber sido así,
(mi imaginación volaba).
Pero las memorias que escribí,
en mi cuaderno amigo,
no están tan lejos de la verdad.
Porque, constato con alegría,
después de tantos años pasados,
que en nuestro día a día,
continuamos siendo,
como en el primer encuentro,
una pareja de enamorados.
Por todo eso, mi bien,
recibe con mucha emoción,
mil abrazos apretados.
Mi beso, con mucho cariño,
a mi querido amor,
en éste día que es solo nuestro,
el Día de los novios.