|
![]()
Hoy me escribiste, de forma tan delicada,
como las veces
anteriores.
Tus palabras tienen siempre un cintilar brillante, igual que tu delicada voz, que parece ser la de una niña tranquila, delicada, ingenua y, al mismo tiempo romántica.
Te oí cantando...
Un canto melodioso, suave, seductor,
hablando del amor sentido...
El otro día me revelaste que habías
bautizado
una estrella con mi nombre...
Que hecho tan delicado, partiendo de una
amiga a quien no tuve el placer de conocer personalmente.
¡Imaginen como me siento de
tener una estrella con mi nombre... !
Y me pediste que buscara una estrellita
e hiciera lo mismo,
que colocara en ella tu nombre...
Bien que lo intenté pero, aquella noche,
no había ninguna estrella que irradiara tanta luz
como la que recibí con
tu mensaje.
Y resolví hacer lo siguiente:
ninguna estrella tendría tu nombre.
Pues cada noche que llego frente a la
ventana y miro al cielo, cualquiera que sea la estrella que observe y
vea, cualquiera, repito, me recuerda tu nombre.
Me emociono (aún) cuando me acuerdo que
allí, donde vives, debes estar mirando para el cielo y "viéndome",
es decir, viendo la estrella que tiene mi nombre.
Dudé en escribir ésta página, pues podría
parecer falta de modestia, vanidad, incluso ridículamente sentimental,
revelar a todos lo feliz que me siento, porque una mujer-niña
que cintyla, sea en la voz, cantando o en
las palabras que escribe, tuvo a bien colocar en una estrella solitaria
(así como yo) mi nombre.
Ya recibí, durante todos éstos años,
muchos mensajes, con palabras cariñosas, de amor, de amistad, pero
ninguna tan sincera, tan tierna, tan pura como éste simple homenaje
que
me conmovió profundamente.
Por eso, niña, cuando miro hacia el cielo,
me acuerdo de tu nombre en cada
estrella que veo;
y cuando mires al cielo y veas mi estrella brillando, cree que soy yo... ¡Sonriendo para ti!
José Maciel "Versión en español por Eduardo e Irany Lecea"
Versão em português:
Estrela minha
|