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Mira esa pampa verde que se
abre hacia el norte
Donde estaba tu casa, donde hoy ya no está Y encuéntrame en mis ojos clavados en los tuyos Ensayándonos puros en la intensa fusión.
Contempla con ternura la
calle que anduvimos
Ésa que nuestros pasos nunca disipó O aquel árbol de plaza que aseguró tu espalda Que aún perdura en mi ensueño aunque ya no esté más.
Observa tiernamente el
montón de ladrillos
Desparramados, negros, testigos de la sed, Que otrora nos cubrían en firme construcción Con mi alma y tu cuerpo pidiendo más y más.
Sigue el tiempo su marcha y
desgrana los años
Pone nieve en las sienes y niebla al recordar Pero yo te rescato de un pasado tan nuestro Porque crecimos juntos, mano en mano, a la par.
Por eso te pido recuerdes
con ternura
La sincera pureza que ayer nos encontró Frente al verde horizonte, en la plaza silente En la casa que un canto de cisne ya cantó.
Y si cierras los ojos me
verás a tu lado
Sabrás que la distancia no consiguió opacar Esa sed que te tengo, que nunca fue apagada Esa sed que juntos no supimos saciar.
Alberto Peyrano
marzo 2004
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