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No rechaces, entonces,
Mi nostalgia y mi hambre. Vuelve sobre tus pasos Y dame el corazón.
Esperando estoy
Que tu alma inquieta Recupere la frescura De tu niña dormida Que clama por ser vista Sin saber que mis ojos Hace rato la vieron.
Vuelve, niña mía
Y enfrentemos la noche Que es tan nuestra y lejana.
Sabes que te amo
Y tu majestad intensa Considera vasallos A los de mi edad A los de mi rango
Y no sabes ni entiendes
Que el amor en mis ojos Te prendió a mis entrañas Y es allí que no sabes Que no sigues reinando Que no sigues mandando A los pobres vasallos De tu reino de humo.
Baja el cetro y acerca
Tus labios a los míos Y sabrás nuevamente De una bella corona Que adornará tus sienes.
Sabes que me amas
¿Es tan sordo tu instinto? ¿Es tan ciego tu hoy? ¿Es tu miedo arraigado Más fuerte que el amor?
Alberto Peyrano
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