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Senos, objetos de
deseo,
cobijan al hombre desde el nacimiento.
Senos, fuente de alimento, salud y amor.
Senos...
Cuánto los amo.
No importa su formato,
su color, su tamaño.
Nací, busqué,
me alimenté con la sabia de la vida...
Crecí, ya muchacho...
aprecié en la joven, en la mujer madura,
aquellas formas que completaban
la femenina figura.
Como hombre,
aprendí a acariciarlos,
apretarlos, amasarlos,
de modo gentil, cariñoso,
con la punta de los dedos,
con la palma de la mano
despertando en la mujer a mi lado,
más deseos de amar.
Cómo adoro los senos,
acostarme, mirar, aproximarme,
juntar, anidar,
y alimentarme con la sabia del amor.
La voluptuosidad de mi acto,
provoca placer;
y nosotros, la pareja,
a él nos entregamos;
yo respiro más fuerte, en cada beso,
mis labios aprietan, mordisqueando,
y ella gime...
Un gemido que me excita...
Cada vez más...
Y más yo los deseo...
Senos, punto de partida para la vida...
Senos, punto de partida para el amor...
¡Cómo los adoro!
José Maciel
Versión en português
http://www.sonhandocommaciel.com.br/seios_como_os_desejo.htm
"Versión
en español por
Eduardo e Irany Lecea"
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