
Al verte a ti, mi
amiga,
con esas lágrimas rodando
en tu rostro tan triste,
me dispuse a darte
un momento de amigo
para escuchar tus penas.
Y tú desafiaste quejumbres,
de amargura, desilusión,
por alguien a quien amabas,
y que creías,
que te quería también.
Ese alguien que se fue,
sin ninguna explicación,
que desapareció sin decir destino,
te dejó sin propósito,
sin saber en qué pensar,
en la más triste soledad.
Yo también pasé por eso,
sufí ese dolor en mi pecho,
y lágrimas derramé.
Pero pronto recuperé
mi Esperanza, con Fe.
Y por haber creído,
y por mucho haber soñado,
el Señor me vio
y un ángel me mandó,
para hacerme feliz.
Enjuga tus lágrimas,
borra del rostro la tristeza,
externa el amor
que guardas dentro de ti.
Muestra al mundo tu valor,
la dimensión del amor
que puedes ofrecer,
y ten la seguridad, amiga,
que tu aura brillando,
muy pronto va a atraer,
para tu felicidad,
a ese alguien que también
busca un amor de verdad.
José Maciel
13 -11 -2007
"Versión
en español por
Eduardo e Irany Lecea"
CIMEXBRA
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